Fueron años de depresión, años de dolores inmensos. Que todo el mundo te apunten con un dedo y que te digan "gay", "maricón" o que te cantes aquella cancionsita "pluma gay", todo eso me llevo al borde de un colapso mental y psicológico. Pocas cosas buenas recuerdo de aquellos seis años, lo primero en que pienso es al psicólogo dándome pastillas como si yo fuera el real problema, a Rodrigo Sepulveda e Ignacio Alister arruinandome mi día a día, mis calificaciones horribles que hacían que mi madre se avergonzara, cuando me encerraba en el baño a llorar, cuando los inspectores me humillaban por ser "porro" o por llevarme mal con Camila Sepulveda, la nieta del profesor que en primero y segundo básico me veía en menos. Quizás nunca debí formarme como persona en ese establecimiento, pero siento pena al no poder haber hecho nada en esos años que fui un alumno. Dejaba solamente que la gente me pasará encima como si nada, mi miedo era mas grande o estaba tan mal de la cabeza que con suerte podía detenerme a pensar.
Ya quiero dar vuelta la página, ya no quiero pensar mas en aquellos seis años... quizás soñar me quiera decir algo, pero no estoy interesado en lo mas mínimo en retroceder. Bastante he avanzado como para ponerme a llorar por lo que paso tiempo atrás. Subí mi rendimiento académico a niveles que nunca pensé en llegar, como ser primero en el salón de clases en mi enseñanza básica, ser uno de los mejores promedios en mi enseñanza media hasta poder titularme de técnico en administración de empresas. Me alegra que mi familia este orgullosa de mi, de lo que he progresado. Ya no permito que la gente me atropelle, ignoro los comentarios hacia mi persona como si me resbalaran, por que realmente no me interesan.
Si veo al Christian de hace mas de diez años atrás, solo me da pena aquel muchacho inútil que se dejaba atropellar por cualquiera. Afortunadamente aquel Christian cambio, será un cambio permanente, para siempre, para no volver a cometer los mismos errores.
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